
Riesgo Químico en piscinas. Durante los últimos meses se han producido diversos incidentes relacionados con productos químicos utilizados en el tratamiento de aguas de piscinas. En la piscina municipal de Rubí, una mezcla accidental de productos químicos provocó la intoxicación de varios usuarios y la evacuación de las instalaciones. Semanas después, en la piscina cubierta de Tàrrega, una reacción química entre cloro y ácido clorhídrico generó una nube tóxica que obligó a evacuar a decenas de personas y requirió la intervención de los servicios de emergencia.
Estos sucesos han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que a menudo pasa desapercibida: los productos químicos utilizados habitualmente en piscinas pueden conllevar riesgos importantes si no se manipulan, almacenan y gestionan adecuadamente.
Aunque en muchos casos se habla de errores humanos, la realidad es que detrás de numerosos incidentes existen instalaciones que no han sido correctamente diseñadas, ejecutadas o adaptadas a los requisitos normativos vigentes.
Los productos químicos de las piscinas no son inocuos
Para garantizar la calidad sanitaria del agua, las piscinas utilizan habitualmente distintos productos químicos, entre los que destacan:
- Hipoclorito sódico (cloro líquido)
- Ácido clorhídrico
- Bisulfato sódico
- Sulfato de aluminio
- Floculantes
- Correctores de pH
Muchos de estos productos están clasificados como corrosivos, peligrosos para la salud o perjudiciales para el medio ambiente.
Además, determinadas combinaciones pueden provocar reacciones químicas muy peligrosas. Uno de los ejemplos más conocidos es la mezcla accidental entre hipoclorito sódico y ácido clorhídrico, que genera cloro gaseoso, un compuesto altamente tóxico capaz de provocar irritaciones severas, dificultades respiratorias y, en concentraciones elevadas, situaciones de emergencia.
El problema no es solo el producto: es la instalación
Cuando se produce un accidente, a menudo se busca una causa inmediata asociada a un error de manipulación. Sin embargo, una instalación correctamente concebida debe ser capaz de minimizar las consecuencias de un error humano y, en muchos casos, incluso impedir que este llegue a producirse.
Una instalación de almacenamiento de productos químicos adecuadamente diseñada debe incorporar:
- Separación física de productos incompatibles.
- Cubetos de retención para contener posibles derrames.
- Ventilación adecuada de los locales.
- Señalización de seguridad.
- Sistemas de detección y alarma.
- Control de accesos.
- Materiales compatibles con los productos almacenados.
- Procedimientos de actuación en caso de emergencia.
La normativa sobre almacenamiento de productos químicos (APQ), que establece requisitos específicos destinados a prevenir este tipo de accidentes, se encuentra recogida en el Real Decreto 656/2017, de 23 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos (APQ) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias MIE APQ-0 a MIE APQ-10.
El cumplimiento de esta normativa permite garantizar unas condiciones adecuadas de seguridad en el almacenamiento, manipulación y mantenimiento de productos químicos, reduciendo significativamente los riesgos para las personas, las instalaciones y el medio ambiente.
Pensar, diseñar, ejecutar y legalizar
Desde nuestra experiencia profesional, observamos con frecuencia instalaciones que han ido creciendo con el paso de los años. Se incorporan nuevos depósitos, se modifican líneas de dosificación o se añaden nuevos productos sin realizar una revisión global de los riesgos asociados.
Esta situación puede generar incompatibilidades, deficiencias de seguridad o incumplimientos normativos que, en muchas ocasiones, solo se ponen de manifiesto cuando se produce un incidente.
Por este motivo, cualquier instalación que almacene productos químicos debería abordar su diseño y gestión siguiendo cuatro fases fundamentales:
- 1. Análisis de riesgos. Identificación de los productos presentes, las cantidades almacenadas, las incompatibilidades químicas y los posibles escenarios accidentales.
- 2. Diseño de la instalación. Definición de los depósitos, cubetos de retención, sistemas de ventilación, equipos de seguridad, trazado de tuberías y sistemas de control.
- 3. Ejecución y verificación. Comprobación de que la instalación ejecutada se corresponde con el proyecto definido y cumple con los requisitos normativos aplicables.
- 4. Legalización y mantenimiento. Tramitación administrativa de la instalación, verificación del cumplimiento reglamentario e implantación de programas de mantenimiento e inspección periódica que garanticen unas condiciones adecuadas de seguridad a lo largo de toda su vida útil.
Una inversión en seguridad
Los accidentes químicos en piscinas tienen una gran repercusión mediática porque afectan a espacios públicos con una elevada afluencia de personas. Sin embargo, estos mismos riesgos están presentes en hoteles, campings, centros deportivos, industrias alimentarias, estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP) y estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR).
La seguridad no depende únicamente de la formación de los operarios. Comienza mucho antes, en la fase de diseño de la instalación.
Una instalación de almacenamiento de productos químicos correctamente proyectada, ejecutada y legalizada reduce significativamente el riesgo de accidentes y garantiza la protección de las personas, las instalaciones y el medio ambiente.
En E360 Serveis Globals d’Enginyeria contamos con una amplia experiencia en el diseño, adecuación y legalización de instalaciones de almacenamiento de productos químicos para piscinas, instalaciones industriales, ETAP y EDAR, ayudando a nuestros clientes a cumplir con la normativa vigente y a operar con las máximas garantías de seguridad.
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